Zaragoza a 2 de febrero de 2026
Sicilia es una isla que no se recorre, se vive. En cada rincón respira historia milenaria, en cada plato se condensa una mezcla de culturas y en cada paisaje se revela su alma volcánica y mediterránea. Si estás planeando visitar Sicilia con vuelo de ida y vuelta en pocos días, no te preocupes: en solo tres jornadas puedes descubrir algunos de sus tesoros más emblemáticos, dejarte llevar por su energía y, sobre todo, empezar una historia de amor con esta tierra única.
Te proponemos una ruta de tres días para enamorarte de Sicilia, combinando patrimonio, naturaleza, gastronomía y mar.
Día 1: Catania, el Etna y la costa jónica
Comienza tu escapada aterrizando en Catania, ciudad vibrante a los pies del Etna. Pasear por su centro histórico, con su arquitectura en piedra volcánica y su animado mercado, es una excelente manera de entrar en contacto con la esencia siciliana.
Pero el verdadero protagonista del día es el Etna, el volcán activo más alto de Europa. Puedes realizar una excursión en jeep o 4×4 hasta sus cráteres, o incluso caminar por antiguas coladas de lava. En invierno, sus cumbres nevadas contrastan con los cítricos que florecen a sus pies; en verano, el paisaje lunar sorprende por su belleza salvaje.
Tras la visita, te recomendamos acercarte a la costa, a lugares como Aci Trezza o Aci Castello, para degustar un buen pescado fresco junto al mar y disfrutar de un atardecer frente a las aguas cristalinas del Mediterráneo.
Día 2: Taormina, Isola Bella y el teatro griego
El segundo día lo dedicamos a una de las joyas más conocidas de la isla: Taormina. Esta elegante ciudad colgada sobre un acantilado combina vistas espectaculares con restos arqueológicos y un ambiente chic. Pasear por el Corso Umberto es un placer para los sentidos, entre tiendas artesanales, terrazas y heladerías.
Pero la gran estrella aquí es el teatro griego, perfectamente conservado y con unas vistas que quitan el aliento: el mar infinito al fondo y, si el día está claro, el Etna vigilando desde la distancia. Asistir a un espectáculo aquí es una experiencia inolvidable, pero incluso sin evento, su silencio impresiona.
Después, baja hacia la costa en teleférico y disfruta de la Isola Bella, una pequeña isla unida a la playa por una lengua de arena blanca. Puedes hacer una excursión en barco por la bahía, descubrir grutas marinas o simplemente relajarte bajo el sol. Es un lugar perfecto para darse un baño en pleno paraíso.
Día 3: Siracusa y su historia viva
Para cerrar tu escapada, dedica el último día a Siracusa, una de las ciudades más fascinantes de Sicilia por su mezcla de historia y mar. El núcleo más emblemático es la isla de Ortigia, su centro histórico, donde se cruzan calles estrechas, palacios barrocos, templos griegos reconvertidos en iglesias y plazas animadas.
No te pierdas la Piazza del Duomo, con su majestuosa catedral construida sobre un antiguo templo dórico. Muy cerca está la Fuente de Aretusa, un lugar mítico lleno de leyendas. Pasea sin rumbo, prueba un cannolo o una granita, y déjate envolver por la vida siciliana.
Antes de volver, si tienes tiempo, acércate al parque arqueológico de Neápolis, donde podrás ver otro impresionante teatro griego, esta vez excavado en la roca y todavía en uso durante algunos festivales de verano. La combinación de patrimonio e historia viva convierte a Siracusa en un broche perfecto para este viaje corto, pero intenso.
Bonus: el Valle de los Templos
Si en lugar de Siracusa prefieres explorar el oeste, una excelente alternativa es Agrigento y el famoso Valle de los Templos. Esta antigua ciudad griega es uno de los yacimientos arqueológicos más espectaculares del Mediterráneo, con columnas y estructuras del siglo V a.C. que se mantienen en pie desafiando el tiempo.
El contraste entre las ruinas doradas y el cielo azul crea una estampa inolvidable, sobre todo al atardecer. Aquí comprenderás por qué Sicilia es un puente entre civilizaciones, un lugar donde la historia no se visita, se respira.
Consejos prácticos para tu escapada a Sicilia
- Organiza bien tus traslados: Aunque tres días pueden parecer pocos, con un coche de alquiler podrás moverte con agilidad entre los puntos clave.
- Menos es más: No intentes verlo todo. Mejor disfrutar con calma de unos pocos lugares que hacer una maratón agotadora.
- Prueba la gastronomía local: Pasta alla Norma, arancini, caponata, granita de almendra… Sicilia también se conoce con el paladar.
- Elige alojamiento con encanto: Muchas ciudades ofrecen pequeños hoteles familiares o casas con historia, ideales para sumergirte en la cultura local.
Sicilia: una isla que deja huella
Tres días bastan para entender que visitar Sicilia no es solo una escapada: es un viaje al corazón del Mediterráneo. Entre volcanes imponentes, ruinas ancestrales, pueblos auténticos y playas de arena blanca, esta isla tiene todo lo necesario para quedarse en tu memoria (y en tu lista de lugares a los que siempre querrás volver).
Con vuelos de ida y vuelta cómodos, y una ruta bien diseñada, puedes disfrutar de lo mejor de Sicilia sin prisas y con los cinco sentidos. ¿La mayor dificultad? No enamorarte perdidamente.
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